miércoles, 22 de octubre de 2014

Haz de necaz

Tiene mi madre un antiguo exprimidor de naranjas. Antiguo pero ya automático. Es una reliquia en desuso que sólo resucita cuando vengo a pasar unos días a su casa, como ahora es el caso. Esta mañana estaba viéndolo girar, qué modo de girar,  y pensaba a que me lo cargo. Y después he pensado que si no lo usaba no lo rompía pero que no se sabría nunca si funcionaba. ¿Y si se rompe de no usarlo?¿Y por qué en rumano? No sé, no sé tanto.

martes, 20 de mayo de 2014

La vida es silbar (a Messi)

Messi se va a Argentina a preparar el Mundial y le suelta a un periodista, entre otras cosas, que uno juega y oye el runrún de la grada, y que esta es su casa pero que si no le quieren no tiene ningún problema en largarse.

Yo vi a Maradona, a Romario a Ronaldinho y a Laudrup.  Pero es que Messi... Messi es todos estos a la vez en cada partido, incluso cuando no corre.  Cada partido durante ¿Cuántos? ¿Ocho años? No hay mejor jugador que Messi, eso creo. Lo era cuando en Argentina le decían que no rendía aunque en el Barça sí, y cuando decían que no rendía en el Barça porque se reservaba para el Mundial. Miren, a mí me gusta el fútbol como a cualquiera, y lo juego, y lo vivo, desde pequeño, y sigo aprendiendo. Si volviera a empezar mi vida trataría de dedicarme al fútbol. Tengo ahora mismo cuatro balones en mi casa, mi camiseta con el número cinco secándose en el balcón, una cita a las seis, siete goles esta temporada, ocho kilos de más y un partido a las nueve. Y el diez es Messi. 

Odio a muerte las millonadas que cobran los jugadores, voto por reducirlo a 1500 Euros al mes para cada uno (tanto a Messi como a Arbeloa). Esos pastones son delirantes, injustos e insostenibles. Y no soy el primero que dice algo así. Gerardo Tata Martino, comenzó la temporada declarando esto:


Es curioso, esto es algo que suscribe casi todo el mundo, pero por lo que sea a este hombre lo achantaron. Y lo peor es que nadie salió en su defensa. tenía el Barça una oportunidad inigualable para abanderar un movimiento en el que se ajustaran a lo terrenal los sueldos de este deporte. Perdón, soñaba. Decía Machado que todo necio confunde valor y precio. Y los aficionados (no digo prensa) lo ajusticiaron aún cuando iba ganando. No juegan igual, les han pillado el truco, este tío no conoce la casa y la mejor de todas no tiene liderazgo. Esas cosas del fútbol. Me alegro de que no haya ganado nada, porque si lo hubiera ganado todo, a este buen hombre y sabio del fútbol, se lo hubieran cargado igualmente.

Xavi es el mejor centrocampista de todos los tiempos, puede que exagere, y lo era hasta este año en el que ha comenzado a ser viejo. Muy viejo, un anciano. Ya nadie habla de Xavi sin que después añada, está muy mayor. Yo no he notado nada, debo ser un idiota, para mi juega igual. Xavi no durará gracias a estas observaciones sobre lo inexorable del tiempo. Y a Puyol, pues le ha pasado al revés, uy, este durará hasta los cuarenta... pues mira, listo. La genialidad de Xavi se encuentra en su vagancia. El no corre, no va. Va el balón, eso sí, a donde tiene que ir. No le recuerdo ni un solo regate. Francamente, este tío dentro de diez años, jugaría igual. Y... no sé vosotros, pero yo me iría a la mierda con un apoyo de este tipo.

El Barça ha acabado este año jugando contra un rival más, su propia afición. La que no se acuerda de que antes se ganaba la liga cada diez años. La que no se acuerda lo bonito que jugaron a la pelota estos tíos. Y seguirán haciéndolo mejor que nadie, eso sí, uno en Inglaterra, el otro en Argentina, el otro en el jardín de su casa...

Ya está seco mi cinco. Me voy a hacer la bolsa.


sábado, 10 de mayo de 2014

Adjetivitis

"Es un caballo polivalente y equilibrado" dice el regente de un establo hablando para la televisión. Es uno de esos programas que muestran ciudades, casas y cualquier cosa que tú no tengas- en multicolor- para hacerte soñar (¿olvidar?) en las mañanas saturninas. Y nada, vienen los anuncios, y uno, que es de natural buscacosas le arroga al yogur la categoría de "polivalente y equilibrado"y quédase el que escribe estupefacto del perfecto encaje léxico. Es un truco que vale para todo; luego vienen los detergentes, coches, tumbonas y tampones y todo podría -y debería- ser polivalente y equilibrado. Volvamos, la presentadora da un paso atrás y le pregunta sobre otros rincones del establo -del caballo ya lo sabemos todo- y le dice que la casa es "no grande, no, lo siguiente". No sé cuando ocurrió, pero al parecer alguien dispuso todos los adjetivos del castellano en un orden jerárquico inamovible, de modo que precioso y bello ya no pueden pugnar entre sí para calificar, que sé yo, un caballo, porque uno va detrás de otro: es "lo siguiente", con lo cual el equino debe solo obtener uno de los dos adjetivos si estos se parecen demasiado. Si es otra categoría, blanco por ejemplo, no hay conflicto alguno, de modo que pura sangre pueda ser "polivalente, equilibrado, rápido, blanco y súper bonito, no, lo siguiente".

Se ha estrechado tanto el abismo entre la pedantería y el lenguaje vikingo que uno no sabe ya en qué orilla puede encontrarse qué. O te lo polivantelizan todo o te hacen aquello de "fue un concierto pero guapo, guapo". ¿Qué tenemos que imaginar? ¿estuvo el cantante mejor que nunca? ¿el local estrenaba cortinas de terciopelo? ¿Acudió el ex alcalde Joan Clos al evento? Existe una variante de este fenómeno en la que no hace falta ya adjetivos, con repetir el verbo es suficiente: "Pues el tío cantaba, cantaba, cantaba".

Y los superlativos, y la prensa deportiva, y lo que se ríen de uno si dice que el primer disco de Pink Floyd es "sublime".

lunes, 21 de abril de 2014

Un tal Carlovich


Yo no enseño nada a nadie, ni ayudo, ni soy adalid de nada, ni de mí mismo. Apenas sólo dinamito lo establecido y al final ya sale sin querer. Sin pensar, mejor dicho, porque querer sigo queriendo. Y sobre lo establecido (el nuevo orden mundial, la gilipollez común, el baboseo vírico de pensar por parejas) tengo mucho que decir, y mucho de lo que sorprenderme, por lo que veo. ¿Por eso no se entiende este blog porque no es el puto Mundo Deportivo, no? Mira no sé, es yo, y yo apenas soy yo. ¿Y tú? ¿qué eres tú? Si llego a mi decadencia, llamadme y vamos a beber y a reír. Si molesto, volved a vuestra casa y dejadme en paz, esta es la mía y aquí hago lo que me da la gana. Aún sin querer.

jueves, 10 de octubre de 2013

Menos mal de nosotros, menos mal.


Que distante se hace lo nuestro y querer hornear (¿doble horneado?) el otoño que me coge ahora en época más naturista y la máquina de dorar la vendí o guardada está -no recuerdo- y me hago a la vida por la ventana. Yo creí un día que era cuestión de ser contemplativo o meollero y no contaba, no contaba con este otro momento. El de siempre, tal vez más fuera que dentro en todo y tal vez innecesario como pocos. Aboliendo importancias y dejándome caer por el río, muerto de risa. ¿Pero de qué me río? De no volver. Por eso no dejo de fumar. Tú ya sí. Bien. Que no me acuden las palabras y sí las hipérboles como queriendo estar, como queriendo caber. Y ya.

Qué lejos todo lo que no es vosotros, que lejos.

martes, 3 de septiembre de 2013

No ser nada




Socialmente nada y mentalmente lo menos posible. Un ejemplo, un día. Uno se levanta y está de vacaciones, y mañana no trabaja. No vale, es algo, es un veraneante. Y si está en otro país, un turista. De modo que tampoco es cuestión de kilómetros. A ver este que vive al margen del sistema, parece que no es nada. Toca la guitarra y hace sus canciones. Despreocupado que sólo piensa en cantar por los bares...nada, tampoco, resulta que está hecho un vendedor y es más obtuso que los fijobundos de la corbata verde. Tal vez un rato al día. Barrer el suelo no es ser un barrendero, ¿dónde está tu cabeza cuando barres el suelo? o viendo la tele. ¿Qué eres entonces? Espera, mira aquel qué dice, dice que no tengo tele o peor yo no veo la tele. Será que no la miras, centollo. No ver la tele es un ejercicio malabar tan complejo que aún no se ha practicado en ninguna olimpiada.  Por otro lado parece que si no miras la tele, un poder divino te compensa inoculando a tu mente el conocimiento de toda la biblioteca de Alejandría, pero eres un antitele. Soy informático, soy amo de casa, S.S.L.L. que se escribía antes, soy un ciudadano americano, soy un usuario.

La cuestión tiene su importancia filosófica, pero en especial llega a ser crucial cuando te preguntan, que suele ser un desconocido, Y tú ¿de qué trabajas? ¿qué haces? ¿de dónde eres? No lo dice claro pero está pensando ¿qué eres? o como en las películas ¿quién o qué eres? Puede pasar que le digas que estás en el paro y que no te pregunte nunca nada más en su puñetera vida. Es un parado, y con eso tiene suficiente. No soy nada imagino que un día podría decir. Uy, este seguro que ni vota. No tiene nada por dentro, es un caixero automático. Que no soy nada. Se lo tomaría a mal porque es una buena respuesta, que no se puede mejorar a no ser que seas Jordi Mestre. Yo es que trabajo en el Sport. Coño, así cualquiera. Si yo pudiera decir algo así... Soy humanista y escritor, me gustaría decir. Compongo sinfonías y proclamo repúblicas. Me dedico a las finanzas. Salto cabras muertas, bebo charcos, choco barcos, choco-barquillos... pues no, no soy nada, te pongas como te pongas.

¿Y tú, cuánto tiempo hace que no eres nada?

jueves, 17 de enero de 2013

Historias del Cáucaso

Maravilloso cuento escrito por Jordi Mestre y Mr Rodríguez




Vivía en un pueblecito del Cáucaso un leñador subnormal llamado Nicolás Corraliza, infinitamente casado y felizmente pobre. Corraliza poseía tres hijos, Nicco, Tulba y el pequeño Bundesliga. Un día, Bundesliga se perdió en el bosque y a nadie le importó. Así que volvió, de modo que sigamos.
            Mamá Corraliza, a quienes todos llamaban Mamá, había conocido a Nicolás en tiempos en que ella era más pobre de lo normal, para aquellos tiempos, claro. Gracias a la unión de ambos, Mamá Corraliza fue desde entonces una pobre normal.
            Tulba, el hijo mediano de Corraliza, era menor que Nicco y mayor que Bundesliga, lo cual le valió el apodo de “Tulba el mediano”. Recuerdo cuando la familia se reunió alrededor de la mesa el día que Tulba cumplía la mayoría de edad. Como reza la tradición, el joven formulaba un deseo en voz baja pero que se oyera. Tulba no decepcionó a los suyos: “Quiero títulos”, dijo. Su padre, serio, le respondió: “Solo prometo trabajo, trabajo y trabajo”.
            Bundesliga era un niño muy fuerte no exento de técnica pero carente de buenos modales, lo cual le valió el apodo de “Bundesliga el Cerdo”.
            Nicco, en cambio, era sordo y trabajador, así que le llamaban “el centrocampista de contención” porque hacía el trabajo sordo para el lucimiento de sus hermanos. La familia entera se creía el CSKA de Moscú, de modo que en lo que a mí respecta se podrían ir a tomar por culo. En fin, el Cáucaso es así.
            Nicolás Corraliza no tenía ni pies ni cabeza así que apenas se movía de su ataúd, pero tenía un mal genio infernal, y cuando se enfadaba toda la familia corría como pollos sin cabeza, vamos, sin explotar sus calidades.
            Un día, Nicco, huyendo de la cólera de su padre, se cayó en el pajar y se rompió los ligamentos cruzados. El doctor Til, doctor Geloca Til, diagnosticó que Nicco estaría seis meses en el dique seco. Para animarle, su familia le homenajeó luciendo una camiseta que rezaba “Animo, Masa Nicco”. Para reemplazarle, Corraliza fichó a otro hijo, el veterano niño Kidiatulin, quien al conocer la cólera de Nicolas salió corriendo hacia el pajar, donde se rompió los ligamentos cruzados.
            Fue entonces cuando la psicosis se apoderó del vestuario de los Corraliza y en los siguientes días rindieron muy por debajo de lo esperado. Tocaron fondo, perdiendo los tres puntos y entraron en lo que se conoció después como la debacle del bosque.
            Finalmente Corraliza fue destituido lo cual le valió el apodo de “el destituido” y los demás estuvieron muchas jornadas riéndose de él y corriendo como pollos sin cabeza hasta que se recuperaron Nicco y Kidiatulin y por fin vieron el final del túnel, ganando la Copa del Zar y clasificándose para la desaparecida Recopa, lo que les permitió salir de la extinta Unión Soviética y venir a España, donde ganaron millones de las antiguas pesetas.